Redes sociales: en la vida y en la muerte

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Las redes sociales son hoy en día una parte de nuestras vidas. Hoy no toca hablar de nativos digitales o  de adicciones, sino de la naturalidad con las que se han integrado en nuestra vida diaria. Las utilizamos para comunicarnos, para distraernos, para hablar con nuestros amigos, para comprar…

Si uno de los problemas que surgen a la hora de digitalizar los libros es precisamente la imposibilidad de dejar en herencia nuestra colección de libros, algo que Amazon o Apple  no permiten de momento, sólo es natural que las redes sociales contemplen el tema de qué hacer con nuestras redes una vez muertos.

¿Qué pasa con nuestras redes sociales cuando morimos?

Recientemente Google, probablemente la empresa que más datos nuestros tiene en la actualidad, puso en marcha un sistema por el que los usuarios pueden gestionar qué pasa con su cuenta de Google una vez desaparecidos. Lo primero es precisamente decirle a Google con cuanto tiempo de ausencia nos puede dar por desaparecidos y después a quién le dejamos cada uno de los servicios de Google: Google+, Google Drive, la cuenta de Gmail, YouTube, Google Voice, Picassa y Blogger. Una vez pasado el tiempo, Google enviará a las personas que hayamos designado (previa confirmación por teléfono) un mensaje con las instrucciones que hayamos determinado en vida.

A Facebook no le podemos decir lo que queremos hacer con nuestras cuentas, pero nuestros amigos y familia si que pueden hacerlo. Cuando un usuario muere, sus contactos pueden informar a Facebook de este hecho y elegir cuál será el futuro de esa cuenta: los familiares directos que así lo demuestren podrán cerrar la cuenta y también se podrá pedir la creación de una cuenta conmemorativa.  Estas cuentas conmemorativas pretenden garantizar la privacidad del fallecido, por lo que no permitirán que nadie inicie sesión con esa cuenta ni agregar a nuevos amigos.

 En el caso de Twitter, la única opción que nos permite la red social es eliminar la cuenta de una persona fallecida, tras entregar una copia del certificado de defunción del usuario, una copia de nuestro documento de identidad y una declaración notarial firmada que refleje nuestra relación con el usuario y la petición formal de desactivación.

Linkedin, como red profesional por excelencia, no parece ser lugar para condolencias y pésames. Con un escueto formulario, debemos informar de la muerte del usuario para que la página sea eliminada tras la correspondiente verificación.

Estas son las opciones básicas que presentan las redes sociales, pero son numerosas las aplicaciones que se preocupan por nuestra huella digital después de muertos. Así , Lives on nos promete que ““Cuando nuestro corazón deje de latir, Twitter escribirá por ti”. La aplicación analiza tus tuits e interacciones para seguir escribiendo por ti una vez muerto.  DeadSocial no va tan lejos, pero nos permite programar mensajes de despedida, que sólo se publicarán una vez muertos.  Por su parte, If I die es social hasta el final y sólo cuando tres de tus amigos de Facebook corroboran tu muerte muestran tu mensaje o video de despedida.

Si además tienes una página o un blog que quieres que siga existiendo tras tu muerte, son palabras mayores. Deberás designar un albacea y dejar en tu testamento dinero suficiente para los gastos de servidor y dominio, u otra de las fórmulas que te ofrece Legacy Locker.

Supongo que la mayoría de nosotros no pensamos en esto pero…¿te gustaría vivir eternamente en la red?  Por cierto… cada minuto mueren 3 usuarios de Facebook. 

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