You are browsing the archive for Marketing.

Facebook, Google y las ranas hervidas

junio 13, 2013 in Marketing

Google y Facebook se han convertido en los “monopolios” de la era de Internet. Aunque al principio de la revolución de Internet se nos dijo que la red de redes iba a traer pluralidad, pero al final nos encontramos ante una reproducción del sistema offline: grandes empresas, acusadas de monopolio y para las que las leyes no son igual que para todos. El reto de sus economías de escala es como no podría ser de otra manera, la maximización de beneficios y, teniendo en cuenta que ambos ofrecen sus servicios de manera gratuita al usuario, tenemos que asumir que el usuario es el producto que esta grandes empresas venden empaqueteados como publicidad.

Sin embargo, la capacidad de monetización de ambas empresas y la recepción de la misma por parte de los usuarios está siendo muy diferente. En los dos somos mercancía de cambio, pero … no lo percibimos de la misma manera. Google es un amigo que me tiene que decepcionar muchas veces para que piense en buscar alternativas… pero de Facebook no me fío.  Me recuerda al famoso experimento de la rana y el agua hirviendo. Si pones una rana en una cazuela con agua hirviendo, la rana inmediatamente salta y escapa. Si la dejas en agua fría y vas aumentando la temperatura lentamente la rana  queda tranquilita, se duerme poco a poco con el calor y cuando la temperatura es insoportable la rana ya no tiene fuerza para saltar y escapar.

Algo así nos ha pasado con Google. Google ha conseguido crear un entramado de ingresos a la vez que mantenía el foco en su producto clave: la búsqueda. Aunque hoy en día ya la mayor parte de los usuarios saben que hay resultados pagados en la página de resultados de Google (la caja amarilla cada vez menos amarilla), anuncios pagados en Gmail etc estos en su gran mayoría cumplen con su función de ayudar en la búsqueda y resultan poco intrusivos para los usuarios y rentables para los anunciantes. Sólo el formato de anuncios con video antes de poder ver uno en Youtube “cabrea” a los usuarios, o al menos a Enrique Dans. 

El caso de Facebook es diferente: la red, que ya tenía críticas de los usuarios por los constantes cambios y la falta de seguridad, no acaba de encontrar un modelo de monetización de su impresionante base de usuarios. Primero fueron las “offers” las que pasaron sin pena ni gloria, ahora son las historias patrocinadas las que se retiran después de irritar a usuarios y anunciantes por igual.

Eran intrusivas, demasiado numerosas y… ¡poco acertadas! Además, parte de sus números positivos eran engañosos, ya que muchos de los usuarios que interactuaban con el anuncio no se percataban de él y realmente querían hablar con su amigo, lo que generaba situaciones surrealistas para el community.

 

(ejemplos tomados prestados del post “¿Nos estaba Facebook con las historias patrocinadas?. de Elena Benito Ruiz)

Desde el punto de vista del usuario, tenemos que tener en cuenta que el uso de ambos productos responde a necesidades y momentos de consumo completamente distintos: si en Google estoy buscando, en Facebook espero divertirme e interactuar con mis amigos. Es un poco la misma situación que un dependiente que te aborda con una oferta cuando estás mirando en una tienda o los chicos que te persiguen por la calle para contarte las bondades de otra ONG más…¿cuál es más efectiva?

Para mi además hay una causa profunda que es la percepción que tenemos de las dos empresas: mientras Google es el producto nacido en un garaje de unos genios con una visión apasionante, “ordenar Internet”, Facebook es en la percepción de los usuarios la empresa que ha hecho rico a un incapacitado social que pretendía así ser popular entre las chicas… ¿de quién te esperas que te intente engañar??

Claramente, todo esto ya son leyendas y cuentos, ya que hoy en día son empresas que cotizan en bolsa y que pertenecen a sus accionistas, pero… las historias quedan.  Y… para algunos, a Facebook le queda poco. ¿Vosotros qué pensáis?

 

Email marketing, no se va

abril 9, 2013 in Marketing

Entre toda la vorágine de nuevas redes y de siglas para denominar distintas y novedosas técnicas de marketing online, el email marketing se revindica día a día, año a año, como una de las estrategias más eficientes del marketing directo y también del marketing online. Por eso participé hace un par de meses en el concurso del blog. demarketingonline, que sorteaba una entrada para un boot camp de email marketing lleno de grandes profesionales y… ¡por eso me puse tan contenta cuando la gané!

¿Cuáles eran mis expectativas antes de ir? Pues como dije en el blog,

Y, ¿se cumplieron mis expectativas?

Fueron dos días intensos e intensivos, en el que de mano de profesionales en activo y con amplia experiencia en email marketing, fuimos desgranando los distintos aspectos de una estrategia de email marketing, desde la creación y limpieza de una base de datos hasta el remarketing y la monetización de estas bases.

Me gustó la experiencia profesional de los docentes y cómo ésta salpicaba sus explicaciones, así como su constante referencia a las distintas empresas de las que provenían los asistentes, utilizadas como ejemplo.  Entre mis favoritas, las dos sesiones de  Juan Cruz Aliaga sobre el enfoque estratégico en el email marketing: El enfoque Estratégico. Programas de Captación, Retención y Fidelización y Lead Nurturing. Automatización basada en comportamiento.

El workshop ofrece una revisión completa de todo aquello que influye en el éxito de una campaña de email marketing, explorando la creatividad y las estrategias pero también el entorno tecnológico y legal.

El email marketing, una poderosa estrategia de marketing online basado en resultados tiene un sólido presente, y los avances tecnológicos que permiten su vinculación con CRMs y redes sociales hacen que se les pueda augurar un futuro apasionante en el que disfrutaré profundizando.

El community manager se quedó con el premio

noviembre 18, 2012 in Marketing

Hace unas semanas, tuvimos un capítulo más de las llamadas crisis en las redes sociales que semana tras semana nos demuestran que lo social no se reduce a la presencia en redes sociales, es un verdadero cambio de paradigma al que nos tenemos que enfrentar, que tiene unas reglas completamente distintas a lo que estábamos acostumbrados en el entorno empresarial y unos códigos que empresas y empleados todavía no dominan. Y también, que usuarios y miembros del sector están a la que salta. 

En este caso concreto, un “indefenso”  denuncia que en un concurso de Facebook en la página de Casa del Libro no se cumplieron las normas y que los ganadores resultaron ser los amigos del community managers, conclusión a la que llega después de investigar sus presencias en otras redes y descubrir que todos están vinculados a Territorio Creativo, empresa dedicada precisamente al social media.

Pero no es del caso del community manager de Casa del Libro de quien quiero hablar, sino de mi reacción y de la mayoría de gente del sector. Desde el primer momento teníamos claro que Territorio Creativo no tenía nada que ver. Y no porque ellos no puedan tener errores, que como todos,  sería posible, sino porque los “hechos supuestos” implicaban una falta de ética y de transparencia que nadie se cree de la empresa que en España nos ha enseñado lo que es una empresa social.

Y en el entorno social, los hechos son la nueva publicidad. Territorio Creativo ha asumido el reto de llevar la voz cantante en el sector del marketing social, haciendo propios los valores del mundo 2.0. Su decidida apuesta por la transparencia y por compartir conocimiento la han hecho merecedora de un reconocimiento que ha creado una marca sólida y con significado.  Ninguno podíamos pensar que los “tecerianos” hubieran hecho algo así. Ellos no son los de las campañas más deslumbrantes, ni los de las estanterías llenas de premios, pero sí son los que trabajan por que las empresas firmen un nuevo contrato social en el que compartir es la raíz (Socialholic).

La historia tuvo su cierta repercusión, con portada de Menéame incluida e incluso los siempre beligerantes comentaristas de Meneame sólo nombraron a la empresa 4 veces en 130 comentarios (y en uno de ellos, era para mostrar incredulidad).   Se oyeron voces de antiguos empleados, compañeros del sector criticando que se pusiera en duda a TC.

Yo lo pondría de ejemplo ante mis clientes, si fuera Territorio Creativo. Ilustra a la perfección una frase de Ian Lurie, fundador de Portent que en el Search Love nos recordaba que en Internet es imposible pensar que no vas a meter nunca la pata, con tantos millones de ojos mirando, pero que por eso mismo la mayor inversión de una empresa social debe ser una inversión sincera en la gente.  Crea una comunidad, y esta será la que salga en ayuda de tu marca cuando las cosas salgan mal.

Ah, y … para conseguir una comunidad,  no vale con sortear un iPad…

 

Engage, Educate, Excite and Evangelize.

septiembre 20, 2012 in Marketing

Engage, Educate, Excite and Evangelize: estas son las 4 Es de Kodak,  su planteamiento estratégico ante las redes sociales. Mientras otras empresas se pelean por saber a qué departamento colgarle el “muerto” de las redes sociales, esa moda en la que se invierte dinero pero no se sabe medir el retorno, mientras otras empresas piensan si comprarle un pack a una de esas agencias que surgen como setas tras la lluvia o  si dejar que el becario o el sobrino del jefe les lleve las redes sociales,  Kodak  ha decidido abrazar la filosofía 2.0.

Han creado la figura del “Chief Listening Officer” que, en cierta manera, recoge lo que para mi es la esencia del manoseado término Community Manager: una persona que escucha las conversaciones que suceden online para que estas puedan ser respondidas, aprovechadas,  replicadas y sobre todo enriquecidas por los evangelistas de los distintos departamentos.

Y es que, ¿qué es el social media? ¿Quién tiene que estar al cargo? Como se ha dicho de la calidad, del marketing, de la atención al cliente,  si realmente queremos “ganar” con el social media, este no puede ser un plan o un departamento, si no que tiene que ser parte del ADN de la empresa. Sinceramente, si al CEO/director no le interesa lo que se escribe en las redes sociales o en el blog de su empresa… ¿por qué le va a interesar a alguien??

Aunque siempre nos guste (demasiado) mirar hacia fuera, hay empresas de “social media” que ya están haciendo esto: vincular, educar, motivar y evangelizar en la cultura 2.0.

Un ejemplo de ello es Territorio Creativo. Leía precisamente ayer en su blog, “perpetrado” por uno de sus directores:

Cuando en Territorio creativo trabajamos con nuestros clientes, somos el runrun, la lluvia fina, la gota de agua, el día a día, la vertebración. Aquí no pasa nada, pero cada día pasan cosas increíbles de haber podido ser observadas con la perspectiva de apenas unos meses antes. Somos orientales. Occidente es la batalla, el hito, la campaña, el premio. En Tc no ganamos premios, no buscamos la “megacampaña”, no somos del fuego artificial. Somos del trabajo diario, de los principios básicos inamovibles, de cambiar el mundo con el ruido de fondo, no con la explosión forzada. Forzamos el movimiento continuo, peleamos la coma, no discutimos el titular; hasta que el titular es el nuestro, como por arte de birlibirloque.

A algunos, obsesionados con fuegos artificiales, premios, ROIs, leads y demás  esto le parecerá una cancamusa, pero a mi me parece todo lo contrario: me parece una manera de construir un futuro sostenible en lugar de inflar una burbuja.  Para mi es hablar de personas, de respeto, de colaboración y de todos los  valores de la cultura 2.0. en lugar de intentar perpetuar la obsesión por tener cada día más,  las empresas como monstruos,  las medias verdades y la titulitis que tan agotados nos han dejado.

Habrá quien elija subirse a la burbuja y correr con el último millón,  pero yo me quedo con Kodak y Territorio Creativo, me apunto a intentar la revolución.

 

El objetivo de las empresas es ganar dinero.

agosto 6, 2012 in Marketing

En el nuevo paradigma de la sociedad del conocimiento, el objetivo del marketing es conseguir crear experiencias para el cliente que sean realmente memorables.

Son muchos los  obsesionadas con el ROI y las ventas que repiten  “No te engañes, el objetivo final de cualquier empresa es ganar dinero”. Me niego a creerlo. Eso es tanto como decir que el objetivo final de cualquier ser humano es respirar. ¡No!! Ese es el medio para seguir vivos y por supuesto que hay que tenerlo en cuenta pero, por suerte, hay mucho más.

Picasso decía que “Un pintor es un hombre que pinta lo que vende. Un artista, en cambio, es un hombre que vende lo que pinta” y ayer mismo, un vicepresidente de Apple decía ante los  malos  resultados : ““Estamos muy contentos con nuestros ingresos, pero nuestro objetivo no es ganar dinero. Suena un poco frívolo, pero es la verdad. Nuestro objetivo y lo que nos entusiasma es hacer grandes productos. Si tenemos éxito, a la gente le van a gustar, y si somos operativamente competentes, ganaremos dinero”.

Muchos considerarán a esta una frase hecha y recordarán las “artes” de la compañía de la manzana, pero a mi me parece una filosofía no sólo deseable sino muy inteligente de ver una empresa:  las políticas y decisiones cortoplacistas que tratan de exprimir a clientes y empleados en lugar de establecer relaciones memorables con ellos están condenados al fracaso.  Habitualmente, el crecimiento por el crecimiento es algo miope, que nos hacen perder de vista los verdaderos objetivos.

Para mi estas compañías que ven el marketing como “vender” son lo más parecido a los jóvenes españoles que dejaron sus estudios para ganar grandes cantidades de dinero en la construcción, que durante unos años ganaron dinero y se rieron de otros que preferían formarse  y que hoy piden subsidios y ayudas para salir adelante y reinventarse.  Responden a una mentalidad cortoplacista que no considera como prioritario encontrar un lugar en el mundo o en el mercado sino el poder usarlo.  Para estas empresas, el marketing es una función secundaria que sirve sobre todo para “ponerlo todo bonito”, para poder utilizar términos modernos y carentes de sentido (preferentemente en inglés) en memorias y páginas webs.   Una pena.

Creo que en estas épocas turbulentas donde parece que el cortoplacismo es el rey viviremos el triunfo de empresas que realmente consideren el marketing como una función estratégica que consiste en garantizarte el favor del público trabajando para que lo que tú ofreces sea lo que ellos quieren o necesitan, empresas que me permitan decir que me gusta el marketing y que creo que cumple una función social importante.

¿Marketing sostenible?

Lurkers, el derecho a la pasividad

enero 9, 2012 in Marketing

Entre los  propósitos  de año nuevo de muchos compañeros de profesión y pasión por las nuevas tecnologías   he visto repetidos  resoluciones que buscan “evitar la infoxicación” o  gestionar mejor la selección de la misma etc.    Y es que a veces, tantas páginas, tantos blogs, tantas redes sociales nos resultan agobiantes (además de ser un peligro para nuestra productividad). Normalmente esta declaraciones provienen de editores y creadores de contenido, preocupados por la imagen que proyectan en las redes sociales y  por la necesidad de estar al día, mantenerse informados y además, ser ingeniosos con cierta frecuencia.

Sin embargo, hay una gran cantidad de usuarios que por una u otra razón mantienen una actitud pasiva en las comunidades virtuales, una actitud meramente receptiva y sin una contribución activa a la discusión y el intercambio: los lurkers.   Los lurkers son uno de los arquetipos más populares en las comunidades online: un 70% de los usuarios son espectadores, el equivalente en la escalera de Forrester.

Ayer, mientras creábamos una cuenta en Twitter para un nuevo proyecto (stay tuned), me llamó la atención cómo Twitter te “ayuda” a poner en marcha tu cuenta, sugiriéndote/obligándote a elegir a tus primeros seguidos, temas e incluso el primer Tweet.  Un esfuerzo por hacer relevante una red que aunque crece  constantemente,  tiene una gran cantidad de cuentas inactivas y supone un reto para los recién llegados encontrarle una utilidad a la red.

Muchas veces, hablamos de mercados/conversaciones, crowsourcing, crossumer etc pero no nos damos cuenta de que ésto no es más que un derecho adquirido por la sociedad, en ningún caso una obligación. La gran mayoría prefiere ejercer su derecho a la pasividad, a ser Lurkers.  En el mundo off-line aceptábamos la realidad de que mientras un 10% producía el restante 90%  se dedica a consumir  y aunque el porcentaje en el mundo de la web social,  el crear sigue siendo cosa de unos pocos. ¿Por qué en el entorno online nos cuesta aceptar esta pasividad como algo natural?

Todos tenemos amigos en Facebook que aunque no escriban nunca están al día de cada uno de nuestros movimientos.   Puede que nos escudriñe desde su cuenta de Twitter cerrado, con 3 publicaciones, puede que si un día escribimos una falta de ortografía en nuestro blog nos lo diga, pero nunca comentará ni se unirá a la discusión. Es un lurker,.

Sin embargo, los lurkers son una parte necesaria e importante en cualquier comunidad, tanto en la red como fuera de ella.  Ser un lurker es una manera de posicionarse,  de definirse tanto en el mundo online como en el físico.  Son la mayoría silenciosa a la que Nixon sabía que debía que gobernar y que los comunicadores online nos tenemos que esforzar en conquistar, no ya para que se comuniquen, sino para que establezcan una relación de afinidad con nuestra producción.

Si nos vamos al terreno del marketing,  la falta de estudio previo de nuestro público objetivo nos puede llevar a la frustración: por más que nos esforzamos, la comunicación no se anima.  Tenemos que alejarnos del mantra dospuntoceril de “los mercados son conversaciones” y ser capaces de medir, detectar y sentir el apoyo de los lurkers, esa mayoría silenciosa  para la que creamos y producimos contenidos.  El 90% de aquellos que nos leen será despreciado por nuestras métricas cuantitativas.

La comunicación digital y el marketing social no es la capacidad de utilizar una serie de herramientas, sino saber dirigirnos a nuestra mayoría silenciosa y convencerla de nuestra causa: “Por lo tanto, a vosotros, a la gran mayoría silenciosa de mis conciudadanos, pido vuestro apoyo”.  ¿Cómo medir cuantos de esos lurkers que no se manifiestan han sido influidos por nuestros mensajes? ¿Cómo los  sacamos del anonimato?

La analítica web es nuestra mejor aliada en este campo: debemos estudiar nuestra comunidad, segmentar nuestros públicos y observar los fúneles de conversión de cada uno de nuestros grupos. Estudiar los comportamientos y los recorridos.   Así podremos comprender a los lurkers, hacerlos visibles y establecer una relación saludable con ellos.   Muchas veces nos dejamos llevar por aquellos que gritan más alto, los trolls, los fanáticos y nos olvidamos de la mayoría silenciosa que es realmente nuestro público objetivo.  Facilita la conversación, incentívala pero no te obsesiones con ella.

 Y, recuerda, cuando vayas a “hablar mal” de esta gran mayoría de la comunidad online, recuerda  que lurkers somos todos alguna vez.

Ecología mental y marketing, la cuadratura del círculo para 2012

enero 4, 2012 in Marketing

Tenemos que aceptar nuestros límites. E incluso estar orgullosos de ellos. Hoy en día es más importante la armonía que la superación personal, porque estamos enfermos de querer más.  Así que bienvenidos sean mis fallos. Esta aceptación de mis límites me dará paz mental. Se trata de una especie de ecología mental.

Rafael Santandreu. El arte de no amargarse la vida.

 

En nuestro mundo postmoderno es importante buscar la armonia: la armonía interna, la armonía con los demás, la armonía en los negocios. Porque una empresa y un empresario no siempre tienen como objetivo ganar dinero. Eso es como decir que el objetivo final de un ser humano es respirar porque es lo que necesita para vivir… una concepción reduccionista.

Es normal, sobre todo en España, que se confunda el marketing con las ventas y con una pseudodefinición que habla de crear necesidades.  Nada más lejos de lo que es o lo que puede ser el marketing. El mal de muchas empresas en nuestro país es precisamente este: una incapacidad de mirar al largo plazo y de aplicar un marketing estratégico y  limitarse a pseudoplanes comerciales cortoplacistas, primar las ventas sobre el marketing,  que equivale a primar la empresa sobre el mercado.  Los de marketing son los del traje y los excels,  obsesionados por hacernos consumir más para del satisfacción del empresario y su malvado inspirador el Capital.

Sin embargo,  el marketing es según Kotler “el proceso social y administrativo por el que los grupos e individuos satisfacen sus necesidades al crear e intercambiar bienes y servicios”,  un proceso preocupado antes por el mercado que por la empresa.  Y desde luego el marketing puede  (y debe) ser sostenible.

Con el siglo XXI  y sobre todo a raíz de la crisis sistémica de nuestra sociedad consumista occidental, nace lo que denominamos marketing sostenible, lo que podíamos llamar un marketing ecológico que pretende, más que superar los límites productivos y económicos de la empresa, lograr la armonía con sus públicos.

No se trata de producir más, ni más barato, ni hacer que nuestros clientes compren más de lo que necesitan.  Estamos dejando atrás la sociedad industrial y en la sociedad del conocimiento lo que busca la empresa es la generación de un valor añadido a las actividades propias de las mismas, un valor añadido que  será responsable, entre otras cosas, de incrementar su competitividad frente aquellas compañías de su sector que siguen preocupadas en vender hielo a los esquimales. 

El marketing sostenible es mucho más que ventas, es una función estratégica de la empresa que busca que la vinculación de esta con sus públicos (clientes, empleados, accionistas) esté basada en la confianza, en la complicidad y en la creación de valor, que sea una vinculación sana y beneficiosa para todas las partes y que pueda ser duradera.  Es un marketing en el que el cliente tiene nombres y apellidos y en el que la RSC es algo más que un documento firmado por una auditoria.

Y como la cabra tira al monte, diré que en este contexto las redes sociales cobran todo su valor: se convierten el un canal eficaz para establecer relaciones con estos públicos,  yendo más allá de la obsesión por los fans  y por las ventas, con la firme convicción de estar construyendo algo que merece la pena.  Si nosotros sólo queremos vender,  nuestros “fans” sólo querrán ganar nuestros concursos.  Si nuestro seguidor en Twitter no es capaz de saber porqué nos sigue, es normal que en su próxima “limpieza” nos deje de seguir.  Si censuramos las críticas, nunca más se molestarán en ayudarnos a mejorar. ¿Por qué debería ser de otra manera?

En estos primeros días del año, nos deseamos unos a otros un próspero año nuevo pero… ¿qué queremos decir con próspero? Reflexionemos sobre nuestras frases echas, es la mejor manera de cuestionarnos a nosotros mismos y llamemos a las cosas por su nombre.

No, en 2012 marketing no es vender.

No, en 2012 las empresas no desean vender más.

La prosperidad es otra cosa, la prosperidad es armonía.

La postmodernidad SEO y el supermercado del yo

agosto 2, 2011 in Marketing, Sin categoría

Post publicado originalmente en el blog de mi empresa, Internet Advantage. :)
El tiempo corre, vuela en Internet. Quemamos etapas a una velocidad de vértigo.  El otro día leía en un post de Joe Hall que el se consideraba un SEO postmoderno.  El SEO se ha vuelto postmoderno porque el bien y el mal se han vuelto relativos.  Se acabó la época de los manuales, los gurús y las listas de consejos… Google ha hecho naufragar nuestros destinos en un mundo de dependes,  el mundo SEO se ha convertido en un paraíso de gallegos en las que cada pregunta se contesta con otro interrogante y donde tu mejor baza es un “depende” a tiempo.
Dice Miguel del Fresno que “Para el pensamiento postmoderno todas las teorías modernas están acompañadas por numerosas excepciones a partir de los datos del mundo real social y eso, excepciones que las invalidan en su pretensión de desplegarse como ciencias empíricas.” Lo mismo podríamos decir del SEO postmoderno, inmerso en un entorno líquido donde la única certeza es la incertidumbre, como diría Zygmunt Bauman

Si volvemos la vista atrás a lo que en los años 70 y 80 se consideró la publicidad postmoderna, podemos encontrar algunos rasgos que se repiten en la situación actual del mundillo SEO y del marketing online en general .  Si nos ponemos academicistas, el postmodernismo. Es el movimiento cultural que, originado en la arquitectura, se ha extendido a otros ámbitos del arte y de la cultura del siglo XX, y se opone al funcionalismo y al racionalismo modernos (RAE).
Es un movimiento sociocultural que se impone a la sucesión de estilos,  quiere ser el anti-estilo. Surge de la necesidad de provocar una nueva mezcla de ideas, un hibridismo para salir de la uniformidad.  En publicidad esto se traduce en una vuelta al contenido sobre la imagen: ya vale de anuncios ideales, de familias perfectas, de marcas que hacen que tu pelo huela bien y que Mimosin abrace tu ropa.

Es la época de  Toscani al frente de la publicidad Benetton, de la crítica social y de la publicidad comparativa con el cliente. Todo vale, todos somos diferentes.   El publicista y el director de márketing de la empresa también son consumidores y transmite más la crítica ácida que un mundo de azucar.

El SEO está viviendo un cambio parecido. Los experimentos SEO no funcionan.   No puedes dejar de hacer SEO ni un momento, la competencia está ahí. De hecho, saca partido de tus errores. Tu web ya no es tu templo, tu web es www.google.com . La gente prefiere el botón pequeño. La usabilidad no tiene reglas, solo test multivariables. Deja de llorar, deja de culpar a Google  y ríete de ti mismo.
Vale ya de páginas hiperoptimizadas. El flash a veces es bueno, no me aburras con tus plantillas optimizadas. . No necesitas repetir tus palabras clave en cada párrafo, tus lectores son inteligentes.  Tu palabra clave no puede ser el nombre de tu competencia. Eso es como mucho art-decó. El usuario busca como quiere. Cuándo y donde quiere. No pienses que somos todos iguales. La web del 2011 es, como la moda postmoderna, un supermercado del yo.
¿Ese post-it con los 10 principios SEO que amarillea en tu mesa? Tíralo, no vale para nada. O mejor… conviértelo en una infografía y así conseguirás unos cuantos links.  Da igual que seas feo. Tienes que grabar un vídeo. ¡Estamos hartos de presentadores y presentadores de stock!  La dorada medianía de Horacio tiene pocos fans en la era de  Internet. Por no tener, no tiene ni grupo en Facebook.
Suscribo la idea del bueno de Hall, que dice que lo bueno de este nuevo status del SEO es que puede interesarse en la información que encaja con el contexto adecuado y olvidar todo lo demás.  Se acabaron los SEOs de manual, se acabó la automatización.  Que viva la intuición, la serendipia  y la imaginación. ¡Larga vida al SEO!

Y, recuerda….

Canonicalizacióncanónica y de todos los santos

abril 17, 2011 in Marketing

Al marketing online le está costando adquirir “cuerpo” en cuanto a metodología, medición, investigación y demás pero, oye,  lo de la jerga lo hemos adoptado rápidamente: redirección 301, retweet, linkbaiting , canonicalización(canónica y de todos los santos).
Parece que el número de buzz words (ay, estoy completamente metida en la espiral, soy incapaz de encontrar una palabra española que exprese el significado… palabras de moda?) que puedas introducir en tu discurso es proporcional a tu calidad profesional en este sector, aunque esta sensación desaparece cuando dejas elombliguista mundo dospuntoceril hablas con quien realmente debe importante: tu cliente. Bueno,  no seamos duros, hemos conseguido hacer algo por la sociedad:, recuperar una bonita palabra castellana en desuso según la RAE: cancamusa (palabra que me encanta desde mis inicios en este mundillo)
Canonicalizacióncanónica y de todos los santos* …. ¿y a mi qué me importa?  Esta es la pregunta que se hace el cliente ante todas nuestras sugerencias, recomendaciones y reportes.  Y es que al cliente lo que le interesa saber es qué beneficios le aportará a su empresa lo que tú le ofreces, se llame como se llame. Y si hay que ponerle un nombre, preferiblemente que sea claro, traducible al español y… al lenguaje empresarial.
Imagen del blog Creating passionate users, bajo licencia Creative Commons. ¡Gracias!
Hace unas semanas tuvimos  grupos de trabajo en la oficina y  una de las conclusiones a las que llegamos es que uno de los grandes retos del sector es la transparencia, y la alineación con los objetivos de negocio de la empresa a la que ofrezcamos nuestros servicios y que esta empieza por el lenguaje que utilizamos al hablar con los clientes .
Nuestra obligación como profesionales del marketing digital es asegurarnos de que nuestros servicios se alinean con los objetivos empresariales de nuestros clientes y que el cliente entiende lo que vamos a hacer por su negocio, aunque la jerga a veces venda. Tenemos que ser capaces de pasar del posicionamiento a ser un elemento determinante en las conversiones del cliente, sea cual sea el objetivo de la web.
En un entorno económicamente difícil, nuestro reto es que a nuestros clientes les quede claro porqué el marketing online es siempre una inversión y no un gasto y cómo podemos mejorar su reputación, su imagen de marca y, claro está, sus resultados.
*Canonicalizacióncanónica y de todos los santos: realmente, esta fue la ingeniosa respuesta de uno de nuestros clientes cuando le dijimos que sería aconsejable mejorar la canonicalización de su página web :)

La paradoja de la medición en la web

febrero 20, 2011 in Marketing

Hasta hace nada las empresas y las agencias se (nos) dedicábamos a realizar acciones de marketing en redes sociales con alegría, disfrutando de las posibilidades de los nuevos medios y de nuestro minuto de gloria por atrevidos, por innovadores o por el buzz generado sin preocuparnos mucho por la utilidad real de estas acciones. 


De un tiempo a esta parte, parece que todo tiene que ser medido con exactitud milimétrica y en los términos más  duros posibles: retorno de la inversión, ventas, generación de leads etc. Surgen métricas y métricas que intentan descifrar el valor de un fan, el ciclo de vida de un tweet o el CPM de nuestro muro de Facebook.  Obsesión por las métricas, por este nuevo medio en el que todo se puede medir.  Pero, como dijo Einstein, no todo lo que se puede medir importa ni todo lo que importa se puede medir.  


El verdadero valor de las redes sociales es establecer relaciones duraderas, situarse en la mente del potencial consumidor para que cuenten con nosotros cuando nos necesiten.¿Cómo se mide esto? El el mundo offline, cualquier intento será un mero ejercicio de adivinación, pero en el mundo online nos estamos acercando… será un proceso lento, que depende de muchos factores, ajenos a los marketeros: evolución de la tecnología, desarrollo de las plataformas, adopción por parte de los usuarios e incluso, legislación. 


Lo que me resulta paradójico es el desprecio y la crítica por cualquier intento de estandarizar algún criterio de medición, tachándolo de inexacto o de intrascendente si no responde directamente a términos de economía clásica: ROI, ventas, beneficios etc. Sin embargo, durante años, el marketing y la publicidad han estado gastando millones en base a algo llamado GRP unidad de medida utilizada para contabilizar el número de impactos de una pauta publicitaria y que, por ejemplo en televisión, se calcula teniendo en cuenta unos cacharritos repartidos por unos cuantos hogares españoles (y que las personas tienen que utilizar activamente). ¡Eso si que es coherente, exacto y relevante!




Después  de un par de años en los que las redes sociales se presentaban como la panacea y la solución para todos los problemas parece que hemos superado el pico de las expectativas infladas y nos encontramos en la fase de desilusión: dudas, interrogantes, falta de resultados,desconfianza… todo ello animado por un sector que en época de crisis ha crecido con fuegos artificiales y humo. 

Para los que nos dedicamos al marketing y sentimos una especial inclinación por las posibilidades de estos nuevos canales de comunicación, el saber que estamos siguiendo un esquema típico, que es lo habitual. La desilusión llega hasta nosotros, hacia los profesionales, pero estoy segura de que pronto llegaremos a ver la luz y que esto nos colocará en la ruta hacia la plena productividad de las redes sociales.