No escribas lineas en el CV, ¡vívelas!

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Empezó por casualidad, como las historias más bonitas.  Estaba terminando mi carrera mientras hacía prácticas en uno de los teatros de mi ciudad, un trabajo muy bonito. Pero, dijeron Inglaterra y me picó la curiosidad.  Todo fue muy rápido y… algo extraño. O al menos, original, como a mi me gusta.

Llamadas no devueltas, correos contestados tarde… .todo era un poco raro: ¿un e-commerce inglés reclutando en la facultad de comunicación de la Ponti? Nada habitual. Mi gran amiga Soni diciendo: ” Bah, no te preocupes. Me voy contigo. Como poco, conocemos Londres”. Y fue un flechazo. A ellos les gustó mi teoría de la bola de nieve para establecer contactos con los blogueros.  A mi me gustó que mi futuro jefe estuviera sin zapatos en la oficina.  El arco iris de Brighton y la entrevista en un cementerio pusieron el decorado. Burtoniano, como a mi me gusta.

Volví del avión con el tiempo justo para mi graduación y con la misma prisa, hice la maleta para mudarme a Brighton, a trabajar en Proporta. Como tantos españolitos, mi coartada era ir a perfeccionar el inglés, 6 meses o un año. Pero había algo más. Yo sabía que ellos eran especiales.

Y lo siguen siendo. De esta historia que os cuento hará en junio 7 años.  Al final no fueron 6 meses, ni un año, sino algo más de dos. Y la culpa es de ellos, de mis jefes: de Guy y Mike.  Ellos me enseñaron lo que es para mi el trabajo y que espero que lo pueda ser siempre, algo más que un medio para sobrevivir.

Guy era un periodista aficionado a las  nuevas tecnoloogías, allá por 1996 con una pda a cuestas que se le caía en el metro. ¿Es que nadie hace fundas decentes para esto? Mike era profe, pero las adolescentes le volvían loco. Y le encantaban los negocios. Así nació Proporta, que bajo el lema “We have it covered” lleva más de una década haciendo todo tipo de fundas y accesorios para dispositivos móviles (bueno, aquí podéis leer la historia completa)

Por votación popular, en la ofi teníamos una sala de ensayo musical.  Ahora también hay un perro Darwin. Con todos los pedidos se manda una bolsita de té y una gran sonrisa. Comíamos chuches, para recaudar dinero para la fundación que la empresa tiene en Sri Lanka.  Las fotos de cuando los empleados eran pequeños decoran la oficina, para que no se olviden de preguntar, de ser creativos y de pasarlo bien.  Siempre hay amigos de visita por la oficina, y por amigos me refiero a ex empleados (buena señal de la salud de una empresa). Ahora, 4 años después de irme,  me acaban de mandar un pedido con unos productos que quería de regalo, chuches y una postal de lo más mona.

Como mandan los tiempos actuales, han deslocalizado funciones de la empresa y parte de la programación y la atención al cliente se realizan desde Sri Lanka.   Pero los chicos de Sri Lanka son uno más y sus condiciones de trabajo se miman.  Ellos mismos los visitan frecuentemente para asegurarse de que todos están bien (por desgracia, su país no permite que ellos viajen con tanta facilidad) y a los occidentales nos permiten acercarnos a un país de guerra y miseria, de sonrisas y amabilidad.  Toda una lección vital incluida en el pack de beneficios de la empresa.

Seguro, podrían ser más grandes. Talento no les falta. Podrían haberse ido a Londres y dejar Brighton. Podrían llevar trajes caros. Podrían tener un cochazo en lugar de compartir durante años un  utilitario color aguamarina. Podrían haber vendido la empresa al Amazon de turno y dedicarse a esquiar en Francia pero… les gusta su trabajo y son felices. Y consiguen que los que trabajan con ellos también lo sean.  Hay gente que gana más que ellos, pero ellos saben que ganan lo suficiente. Ambición bien entendida. 

Fueron dos años muy felices que me permitieron desarrollarme profesionalmente, pero también como persona. Aunque fuera la última mona, recién salida de la universidad y con un inglés más que regulero, todas mis opiniones eran escuchadas. Pedí responsabilidades y me las dieron, me apoyaron y me guiaron. Discutimos mucho, probamos sin miedo y acertamos a veces.

Volvi, porque  no quería quedarme en Inglaterra y ya me sentía demasiado como en casa. Volví, pero mi maleta pesaba mucho.  Entre otras cosas, me traía algo que para muchos es un contrasentido. Dos jefes que hoy puedo considerar amigos.

Creo que han conseguido algo que no muchas empresas consiguen.  Trabajo en marketing online y es normal hablar del problema que supone la excesiva rotación para las empresas. Es normal que las empresas y los empresarios intenten poner puertas al rio con clausulas y condiciones.  Desde mi punto de vista, la rotación no es mala. En un sector en ebullición, como el nuestro, es normal. La gente crece, gracias entre otras cosas a las empresas y los caminos se separan. El problema viene cuando tu no has marcado para bien a esa persona, cuando no se convierte en tu primer embajador allá donde vaya. Yo soy y seré una chica Proporta, me he quedado para siempre en su balance como parte de sus intangibles.

Me apetecía escribir este post, para enseñaros lo chula que  es la funda del iPad que he cogido para mi tia y el super cargador que me han regalado (batería del movil a prueba de eventos) . Me apetecía escribirlo porque creo que esta experiencia explica en gran parte quién soy hoy en día. Pero, sobre todo me apetecía escribirlo para darles las gracias. A Mike y a Guy . A Brighton y a Proporta.

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